Mes: marzo 2011

Cómo hacer una autopsia a un superhombre


El cadáver de la poderosa Retro Girl es examinado por Pilgrim y Walker en el número 2 de Powers.

En el mundo de los detectives de homicidios Christian Walker y Deena Pilgrim los superhéroes caen pero no para levantarse. No importa que volaran como dioses, o que hubieran logrado hazañas impensables, cuando los cuerpos de estos paladines aparecen en algún callejón, con la garganta cercenada, acaba el trabajo de los justicieros enmascarados y empieza la labor de la policía.

Esa es la trama de Powers, la serie creada en el 2000 por el escritor Brian Michael Bendis y el dibujante Michael Avon Oeming, donde los superhéroes son estadísticas y los protagonistas son dos policías que deben resolver las muertes de metahumanos que pueden levantar toneladas o correr a supervelocidad.

Detectives Deena Pilgrim y Christian Walker.

Pensada más como serie negra que como simple historia policiaca, el cómic de Bendis está lleno de cuadros en los que abundan los fondos oscuros y en los que la mayor luminosidad viene del foco de la sala de interrogatorios.

“Uno de los elementos principales de la serie es la yuxtaposición de lo noir (la clase de películas en blanco y negro filmadas en los 40, que contaban las historias de cínicos detectives y policías corruptos) y lo superheroico (…) Y una de las reglas de los filmes noir es que la propia ciudad sea considerada un protagonista principal de la historia”, afirma Bendis en el tomo recopilatorio de la primera trama de Powers. Eso explica la presencia permanente, en las viñetas de este cómic, de los oscuros muros de la ciudad y de unos habitantes que no confían en los superhombres que solo ven como siluetas que vuelan sobre sus cabezas.

De hecho, Powers aporta un poco más a la desmitificación de los superhéroes. Los muestra desnudos en una sala de operaciones, a punto de ser sometidos a una autopsia, pero no con un bisturí sino con una motosierra que pueda cortar su piel de acero. También se pregunta si cometen excesos sexuales o qué tan nociva es su influencia sobre los chiquillos que los admiran y se disfrazan como ellos.

Estas provocadoras historias le han dado gran éxito a la serie. Tiene tres premios Eisner (el Oscar del comic). Uno como mejor serie en el 2001, y los otros dos para Bendis, en el 2002 y el 2003, como mejor escritor.

¿Hasta dónde puede llegar una serie cuyo principal atractivo es averiguar por qué y cómo mueren los metahumanos? Difícil saberlo, pero luego de 9 superhéroes asesinados, 7 villanos muertos y otros 11 personajes secundarios desaparecidos (del 2000 hasta diciembre de 2009), Powers goza de buena salud y hoy es publicada por la gigante Marvel bajo su sello adulto Icon. Al parecer, Pilgrim y Walker resolverán estos atípicos crímenes por unos años más.

Un superhombre puede morir durante el sexo. Viñeta de Powers número 14.

Rosa Cuchillo, diosa madre


Este es un post que quería escribir desde hace tiempo. En verdad, no puedo negar que la historia de Rosa Cuchillo siempre me ha parecido fascinante. Esa manera en la que su autor, Óscar Colchado, supo mezclar un episodio tan crudo y dramático como la época de violencia terrorista con los mitos andinos sobre la muerte y la redención.

El argumento de la novela es bastante conocido. Rosa Wanka (Rosa Cuchillo) muere de pena al enterarse del deceso de su hijo Liborio, un muchacho reclutado por Sendero Luminoso, cuyo cuerpo es volado por granadas de guerra y echado a una fosa común.

A partir de entonces, el alma de Rosa vaga por el mundo de los muertos, hasta que Wayra, el perro que tuvo de niña, la guía hacia el cielo, el Janaqpacha. En su trayecto, la protagonista se encuentra con una serie de espantos de la tradición andina y de dioses de nuestra mitología. El propio Colchado reconoce que su intención era recuperar en su novela el valor de estos mitos.

Paralelamente al viaje de la madre, en una suerte de flashback, el autor también cuenta cómo fueron los últimos días de Liborio, enamorado, perdido en la selva y receloso de los métodos de los terroristas.

Hace una semanas pude por fin contactarme con Óscar Colchado para hablar sobre su novela. Y si bien no pudo recibirme personalmente, porque su estado de salud es delicado, si aceptó responder mis preguntas por correo electrónico. Este es el resultado.

¿Cómo calificaría a su novela? ¿En qué genero novelístico la pondría?

Los estudiosos de la literatura sitúan a mi novela dentro de la corriente de lo real maravilloso. El pionero en el estudio de esta tendencia narrativa fue el cubano Alejo Carpentier y en el Perú, José Antonio Bravo, quien se dedicó a analizarla junto a otras corrientes afines.

Actriz Ana Correa interpretando a Rosa Cuchillo

La novela está dividida en dos niveles. Por un lado está el viaje de Rosa Cuchillo por el mundo de los muertos, el Ukhupacha, hasta llegar al cielo, el Janaqpacha. Y por el otro, están los últimos días de Liborio, hijo de Rosa y miembro de Sendero Luminoso, ¿siempre tuvo en mente esta estructura? ¿Por qué no hizo dos historias distintas?

En realidad, mi novela iba a narrar solo el viaje de Rosa Cuchillo por el trasmundo, pues el avance de los estudios sobre el más allá de nuestros padres precolombinos había sido muy disperso y faltaba una estructuración que le diera coherencia. Es por eso que, reuniendo las versiones orales que me fue posible recoger y recurriendo a diversas fuentes escritas, logré darle esa articulación con la que funciona la novela en la parte mítica; mas, como esos años en que yo me hallaba afanado escribiendo, ocurrían en el Perú los hechos lamentables de esa guerra fratricida donde no se respetaban las creencias mágico religiosas del campesinado, que se hallaba entre dos fuegos, vi que convenía juntar esta historia también -la de la guerra- para articularla en un solo soporte.

En la novela hay una serie de referencias a figuras de la tradición y la mitología andina. Están el Jarjacha, el condenado, deidades como Cavillaca, ¿cuando escribió la novela ya tenía conocimiento de esta figuras o fue informándose de a pocos de todos estos personajes?

Ocurrieron las dos cosas: por un lado recurrí a mi memoria personal acerca de lo que se hablaba sobre seres míticos de la tradición oral en el mundo andino donde nací y, por otro lado, me fui informando acerca de los personajes míticos y real maravillosos de otros lugares de los Andes, en donde constaté que esos personajes eran comunes en toda la región andina, sólo diferían a veces por el cambio de nombre y alguna característica propia del lugar.

¿Es justo decir que Rosa Cuchillo es una suerte de Divina Comedia con elementos andinos?

Sí, podría decirse. Sin embargo, la Divina Comedia -que es la mitología del mundo cristiano- se parece también a la concepción de la muerte que se da también en la mitología de otras culturas; por ejemplo en el mundo griego, de la que La Divina Comedia heredó muchos elementos. La mitología andina tiene elementos propios que se asemejan a veces a los de otras culturas. Por ejemplo, el perrito Wayra es quien guía a Rosa Cuchillo por el mundo de los muertos y alguien podría decir que es una adecuación de Virgilio conduciendo a Dante. Sin embargo, no es así. Hasta hoy existe la creencia en diferentes puntos del ande, la costa y la selva acerca de ese perrito mítico conduciendo a su dueño hacia el paraíso indio, tal como se creyó muchos siglos atrás; como es el caso del Señor de Sipán, donde se han hallado cánidos acompañándolo en su sepulcro.

Liborio vuelve a la tierra de los vivos después de encontrarse con su madre, ¿es el cabo suelto que dejó para continuar en algún momento con la historia?

Sí, pensaba hacerlo. Ahora ya no estoy tan seguro de eso.

¿Le gusta la interpretación que se ha hecho de su novela en el teatro? ¿Le gustaría verla en una serie de televisión o en historietas?

Sí, me encanta el trabajo de Yuyachkani y particularmente la interpretación de Ana Correa. Igualmente me encantaría verla en TV. Aunque en historieta ya lo ha hecho parcialmente Gladys Flores para la Editorial San Marcos. Y ha quedado muy bien.

P.D. Días después de que me enviara sus respuestas, Don Óscar me invitó a la presentación del libro de su hija Patricia, La danza del narciso, allí pudimos conversar unos cuantos minutos. Es el complemento ideal para este post. (Como siempre, la edición es de mi buen amigo Carlos García de Número Zero)

Versión de Rosa Cuchillo de la editorial San Marcos.