Categoría: Cómics

¿Y si un día nos traiciona Superman?


Invencible número 7. Omni-Man elimina a los Guardianes del Globo.

Todos admiran la capacidad que tiene el norteamericano Robert Kirkman para poner a caminar a los muertos. Su serie The Walking Dead, que pronto será llevada a la televisión, (pueden ver el trailer al final de este post) lo ha convertido en uno de los guionistas de cómics de horror más importantes de Estados Unidos. Pero, claro, como si se tratara de uno de los zombies de su cómic más exitoso, Kirkman también le ha metido las garras al género superheroico, que para muchos anda en agonía hace bastante tiempo.

Invencible es su estandarte en el universo de los superhéroes. Lanzada en 2003, bajo el sello Image Comics, esta historieta fue presentada en los seis primeros números como la historia de Mark Grayson, un joven que descubre que su padre es Omni-Man, el superhéroe más poderoso de la tierra, y que él también tiene superpoderes.

Hasta este punto, la historia no es muy original y se apoya en el aprendizaje del joven superhéroe, que tiene a su padre como guía y que toma el nombre de Invencible. En realidad, es la historia idílica que todos esperamos leer para cerrar de una vez por todas los cómics de Superman. El viejo superhéroe, con mostacho incluido, ya luce como de cincuenta y muchos, tiene varios años de casado, y está a punto de ceder la posta a su hijo.

Pero el número 7 de la colección lo cambia todo. Kirkman toma prestada a la Justice League del universo de Superman (el grupo formado por Batman, Flash, Wonder Woman, Green Lantern, entre otros), la adapta a su propia creación y la desaparece de un plumazo. Bueno, no de un plumazo, sino de varios puñetazos de Omni-Man.

En las tres últimas páginas del número 7 empezamos a enterarnos que Omni-Man no es el superhéroe veterano y bondadoso que Kirkman nos ha hecho creer que es. Y en el número 9, descubrimos que él es el villano de toda esta historia. Que su imagen de amante esposo, padre dedicado y cabeza visible de su universo superheroico, es solo una fachada. Y como si fuera poco, porque hasta los gringos creen que la letra entra con sangre, su hijo también descubre su secreto, lo que conlleva a una de las palizas más impresionantes del mundo de los cómics. Omni-Man, en las 22 páginas del número 12, castiga a Mark por no unirse a sus planes de conquista de la Tierra y lo deja al borde de la muerte.

Con todo, Kirkman no se rinde. Avanza con maestría entre los escombros de la historia que él mismo ha dejado en ruinas. Lo que sigue en los siguientes números es la reconstrucción de un universo que debe elegir a un novato Invencible como su máximo defensor. Eso, sin dejar de lado el estilo que Kirkman copió de los primeros guiones de Spiderman: un joven superhéroe, medio tímido con las chicas y con una figura materna bastante frágil.

Actualmente, Invencible va por el número 75. Mark se ha reunido de nuevo con su padre, sus hazañas pueden verse como cómic animado en MTV y hasta hay rumores de una película basada en sus aventuras. Mientras tanto, Kirkman sigue firme como uno de los dos mejores guionistas de cómics de superhéroes nacidos en Estados Unidos, junto a Ed Brubaker, y hasta se permite decir que él salvará la industria del cómic. Pero, para ser sinceros, más que salvador, este hombre tiene pasta de resucitador.

Invencible número 12. Mark Grayson se opone a los planes de su padre.

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MED cómics alza vuelo


Aunque el nombre de su principal heroína no me gusta, respeto y admiro mucho la dedicación de los muchachos de la revista MED cómics, que le han dado una dinámica especial a la historieta en nuestra ciudad. Ahora, estos empeñosos muchachos anuncian para el 16 de octubre la publicación de su sexto número. Por lo pronto, ya han adelantado cuál será su portada. Pueden saber más de este colectivo aquí.

Bobby Millar mató a los superhéroes


Agosto de 1986. Fox, Solomon Seltzer y Mister Rictus posan sobre los cadáveres de los superhéroes.

Antes de convertirse en médico y trabajar con niños en su natal Escocia, Bobby Millar fue un pequeño truhán. Su principal víctima era Mark, su hermano menor, a quien sorprendía con algunas historias falsas. Bobby, por ejemplo, le había dicho a Mark que su padre mató a Hitler, que podía leer todos sus pensamientos y que no se preocupara por su estatura, que obtendría superpoderes cuando cumpliera los siete años.

Por supuesto, Mark había creído todo y continuaba con su vida sin problemas. Pero la cuarta mentirilla de su hermano, sí causaría una conmoción en él.

Cuando entró al primer año de primaria, Mark encontró una pesada enciclopedia sobre Estados Unidos, ilustrada con fotografías. Habían imágenes de la Estatua de la Libertad, de Jimmy Carter, y del actor George Reeves vestido como Superman. Esta última foto convenció a Mark de que el superhéroe existía realmente y que él podía convertirse, si entrenaba mucho, en su compañero de aventuras. Pero de pronto, una duda le asaltó. Si Superman era de carne y hueso, por qué las noticias hablaban de incontables muertos en terremotos y de aviones que se venían abajo. ¿Dónde estaba Superman?

Mark le lanzó la pregunta a Bobby, y este respondió con una sonrisa sarcástica: “¿No lo escuchaste? Superman desapareció durante una gran guerra con todos los supervillanos. Superman, Batman, Spiderman, todos ellos desaparecieron durante esta enorme batalla y nunca se les ha visto de nuevo”.

El pequeño cayó de la cama al escuchar esto. Sus esperanzas de volar junto a Superman se habían desvanecido. Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para lamentarse porque una nueva interrogante lo asaltó. Si los supervillanos habían derrotado a los superhéroes, por qué nadie los veía. Esa pregunta se la guardó durante años, la mantuvo lejos de Bobby, y en 2003, cuando ya era un conocido guionista de historietas, trató de contestarla. Wanted, un cómic de seis números, fue su respuesta para todo el mundo.

Portada del número 6 de Wanted.

La serie cuenta la historia de Wesley Gibson, un perdedor que descubre que es hijo del asesino más importante de una sociedad secreta de supervillanos que controla el mundo. Gibson (que es idéntico a Eminem) asume el rol de su padre cuando este muere, y también se queda con su compañera; Fox (muy parecida a Halle Berry). Pero lo más curioso es que, en la historia, la sociedad de supervillanos tomó el control del mundo, luego de una gran guerra con los superhéroes que concluyó en 1986. Desde entonces, permaneció oculta pero a cargo de todo lo que ocurre en el planeta.

Este es uno de los cómics por los que Millar ha obtenido mayor reconocimiento. De hecho, se hizo una película basada en Wanted, protagonizada por Angelina Jolie y James McAvoy, pero el filme no recogió la esencia de la historia creada por la malévola mente de Bobby Millar y afinada por su hermano Mark. Al parecer, se necesita ser un niño para asomarse con pasión a los mundos gobernados por villanos encapotados. (El trailer de la película está al final de este post)

'No bastaba con vencerlos, teníamos que lograr que los olvidarán', Seltzer explica por qué nadie recuerda a los superhéroes.

 

Wesley Gibson haciendo lo que más le gusta: matar tipos disfrazados.

Iron Man y la teoría de la impertinencia


Audaz inicio de la entrevista más interesante que he visto en un cómic.

El guionista inglés Warren Ellis cree tanto en la investigación que a veces pienso en él como si se tratara de un clon de Mario Vargas Llosa. Ambos suelen zambullirse, mecánicamente, en los temas que van a desarrollar en sus novelas o historietas antes de sentarse a escribir. Es como si ante monstruos llenos de inspiración como Gabriel García Márquez o Alan Moore, ellos respondieran con un trabajo duro, de arqueología de las letras. Son hombres frente a superdotados, hijos del esforzado Ulises frente a semidioses como Aquiles.

La prueba máxima del cuidadoso trabajo de Ellis es Planetary, un cómic en el que el autor hizo que tres investigadores revisaran diferentes mitos del cómic superheroico y de aventuras como Tarzán, The Shadow, Llanero Solitario, La Liga de la Justicia, Thor, Cuatro Fantásticos, etc. Fueron 27 números, de 1999 al 2008.

En ese tiempo, Ellis también trabajó en otros proyectos. Uno de ellos es la miniserie Extremis que protagoniza el Iron Man de Marvel Comics y que Perú.21 publicó el año pasado. Y la cosa no pasaría de ser un típico comic de superhéroes si no fuera por la persistente costumbre de Ellis de investigarlo todo. Al final, y gracias a ello, el primer número de Extremis se convierte en una clase de periodismo. Bueno, de un género del periodismo, la entrevista.

Pongamos un poco de contexto. Estaba por terminar el 2004 y Ellis recibió el encargo de reescribir el origen de Iron Man, este superhéroe que se enfunda en una colorida armadura de metal para combatir a villanos disfrazados. El problema es que este Iron Man es en realidad Tony Stark, un exitoso hombre de negocios que hizo su fortuna diseñando armas para el ejército de los Estados Unidos. Y, bueno, si por un lado combates a cuanto malo se te pone al frente, y por el otro tus diseños sirven para matar gente en cualquier parte del mundo, algo debes estar haciendo mal. Digamos que uno ya se no ve tan superheroico si recibe plata por fabricar armas que matan niños en Medio Oriente.

Ellis se dio cuenta de la contradicción y en medio del primer número de Extremis le mandó a Tony Stark a John Pillinger, un reportero respondón que lo entrevista en 5 memorables páginas.

La escritora española Rosa Montero recomienda preparar bien el comienzo de las entrevistas “porque de esa entrada suele depender el tono del resto de la charla”. César Hildebrandt lo demostró con su magistral pregunta de entrada en la entrevista que tuvo con Jorge Luis Borges en diciembre de 1978. Y en The Insider, la película de Michael Mann, un astuto Mike Wallace (interpretado por Cristopher Plummer) lo confirmó al preguntarle al jeque Fadlallah, líder de Hezbolá: ¿Es usted terrorista? (He puesto esa escena al final de este post. Atentos al minuto 4.50, aunque es más delicioso verlo desde el minuto 2.55)

Parece que Ellis revisó todos estos ejemplos porque la pregunta que abre la entrevista de Pillinger es todo lo audaz que uno espera de un periodista con carácter. Pillinger carga todo el peso de su entrevista en la primera pregunta, con mucha técnica. Aquí no hay nada de medias tintas, ni de dejar lo mejor para el final, su entrada es un verdadero balazo entre los ojos de Stark.

¿Cuál es mi punto? Me temo que es uno bastante elemental. No esperaba encontrar tan buen ejemplo de periodismo cuando pagué por el cómic de Iron Man. Pero al final, supongo que las artes terminan encontrándose. Ellis buscó lo mejor del género de la entrevista y lo consiguió. Todo gracias a las ganas que tiene de escarbar hasta el fondo para escribir historias. Es bueno saberlo. También es bueno compartirlo.

—Primera pregunta: ¿va a hacer usted conmigo lo que suele hacer con todos los periodistas?
—¿Y qué hago?
—Tomarles el pelo sin ninguna misericordia.
César Hildebrandt y Jorge Luis Borges. 1978.

 

Primera página de la entrevista de John Pillinger a Tony Stark.


Solo los emos salvarán al mundo


Las anotaciones de Sir Reginald Hargreeves, un padre poco amoroso.

Al músico Gerard Way le gusta ir a la guerra con maquillaje. En sus videos, sus compañeros, vestidos de soldados, mueren a su alrededor pero él no los auxilia, lo que hace es cantar con violencia, mostrar su dolor, llorar hasta que el rimel se le corra. Se podría decir que su negocio es el sufrimiento. Y esto, en realidad, no debería ser una sorpresa. Como vocalista de una banda de rock emo, Way sabe bien lo que sus fanáticos esperan de él, la dosis exacta de depresión y letras que hablan de muerte, cicatrices y fantasmas. Sí señores, Gerard Way, el bienamado frontman de My Chemical Romance, es un experto en el dolor humano.

Pero este post no trata de Way ni de su música, sino de otra de sus creaciones: The Umbrella Academy. Esta historieta fue publicada por primera vez en 2007, y lo que contiene es la historia de unos superhéroes creados para este siglo. Siete metahumanos que crecieron como una familia disfuncional. El padre es un severo alienígena que más parece un funcionario de la corona británica de inicios del siglo veinte, la madre es una androide, el mayordomo un chimpancé parlante y los hijos tuvieron que aprender a realizar hazañas superheroicas desde los ocho años, en pantaloncillos cortos, literalmente.

Uno de los atractivos de esta historieta es ese, la alternancia de las escenas de los primeros años con el tiempo real, la comparación entre la educación que les dio un padre que no conocía sus nombres y que solo los llamaba por un número, y la situación actual de nuestros héroes, ya adultos.

Y si la idea de pasar años bajo la sombra de un padre frío y obsesivo es deprimente, más lo es el presente. Lo único positivo que le pasó a los miembros de The Umbrella Academy es que consiguieron nombres de batalla. Número 1 se hace llamar Spaceboy, Número 2 es el Kraken, la tercera es Rumor, y así sucesivamente. Pero a los llamativos alias se suman algunas tragedias personales. Spaceboy perdió todo el cuerpo en un accidente y tuvo que reemplazarlo por la anatomía de un gorila, el Kraken no es un vigilante muy querido, Rumor está divorciada, y Número 5 se sigue viendo como un chico de 8 años, aunque parece saber mucho más que sus hermanos.

Así las cosas, no parece extraño que la primera villana que deben enfrentar los integrantes de Umbrella Academy sea su propia hermana, Número 7, la que de niña no exhibió ningún poder, excepto una “mediocre habilidad” para tocar el violín, como diría Sir Reginald Hargreeves, su padre. Pues bien, este es el mundo de Umbrella Academy, que llega gracias a la inesperada pluma de un rockero y los hábiles lápices del brasileño Gabriel Bá, que recuerda por momentos a lo mejor de Mike Mignola, creador de Hellboy

Por cierto, el segundo arco argumental de Umbrella Academy se llama Dallas y tiene que ver con el asesinato de John F. Kennedy. Al parecer, los héroes de este siglo no esperan a que les lleguen las tragedias, ellos las buscan, aunque sea en el pasado.

Kraken y Spaceboy, puro amor filial

 

Número 5 termina una discusión con su hermana a balazos.

 

Los Umbrella en Lima, gracias a los amables Rómulo y Ana María, dueños de la tienda Organa en el Centro Comercial Arenales. Foto de mi esposa, Sandra Enciso.