Salva el mundo y revuélcate en la cama


Portada del número 2 de Worldwatch

En el largo anecdotario del cómic superheroico gringo, Worldwatch debe tener un lugar pequeño pero significativo. Y la frase no es gratuita, el cómic, publicado en el 2004, abordó las tensiones que pueden darse en cualquier grupo de metahumanos que se reúnen para combatir a supervillanos disfrazados, poniendo énfasis en su vida sexual y sus vicios.

Como lo dijo su creador, el guionista norteamericano Chuck Austen, Worldwatch partía de la premisa de mezclar superhéroes con The Shield, la serie de televisión que narra la vida de un grupo de policías corruptos que presta servicio para una comisaría de Los Ángeles.

Chuck Austen

Claro que explorar el lado oscuro de los superhéroes no es nuevo, y en el 2006, Garth Ennis, con su The Boys, daría cátedra de cómo hacerlo, pero dos años antes Austen, con sus peculariedades, ya le había labrado un poco el camino.

Worldwatch tenía como protagonista principal a War Woman, una versión alternativa de Wonder Woman, que, a pesar de liderar el equipo de superhéroes, sufría de un grave problema para definir sus lealtades ya que sostenía encuentros sexuales con el principal enemigo de su grupo (en su propia base). War Woman estaba secundada por el trío formado por Doc Gulliver (un gigante), Sergeant Mercury (una velocista) y Tiger Princess (una versión femenina de la Pantera Negra) que disfrutaba espiando los lances eróticos de los dos primeros. Pero el personaje más complejo de la historieta era el Intercessor, un sujeto que se definía como “mensajero de Dios” y que obligaba a las mujeres que rescataba a formar parte de un culto que lo adoraba y le servía (sexualmente) en todo.

Viñeta del número 2 de Worldwatch. El Intercesor y su singular idea de la gratitud.

Con este juego de roles extremos, Austen tenía suficiente material para llamar la atención del público y hasta de la crítica, pero quiso ir un poco más allá y trató de personalizar la controversia que estaba por desatarse alrededor de Worldwatch. En la contratapa del número 3 de la historieta, un mensaje de la editorial Wild and Wooly Press, que publicaba Worldwatch, anunciaba que habían despedido a Austen porque los lectores “odiaban lo que escribía” y que sería reemplazado por el desconocido Sam Clemens.

El ceremonioso anuncio no pasaba de ser una broma de Austen pero algunos fans creyeron la historia. El autor no tuvo tiempo de explicar de qué iba el asunto pues ya no pudo sacar el número 4 debido a la falta de liquidez. Lo curioso es que Worldwatch, a pesar de los problemas de dinero de su creador, se convirtió con el tiempo en un objeto de culto y en portales como Ebay los números sueltos pueden llegar hasta los 40 dólares. Digamos que esta serie inconclusa desnudó un poco más el fanatismo de los seguidores de los héroes encapotados.

Los problemas de tener un micro traje de batalla como el de War Woman.
Encendido diálogo entre Doc Gulliver y Sergeant Mercury.
Los tres números de Worldwatch y la portada del número 4, que nunca fue publicado.

De Miguel Grau al Che Guevara


Portada de 1959, secuela de 1899, ilustrada por el chileno Nelson Dániel.

Francisco Ortega y Nelson Dániel, los artistas chilenos que crearon 1899, la novela gráfica en la que Miguel Grau es un cyborg que se une a la cruzada antiexpansionista del héroe chileno Arturo Prat, repetirán la faena con nuevos personajes históricos. La semana pasada anunciaron que el próximo año publicarán la secuela de su exitosa historieta, en la que pondrán en un contexto de intrigas políticas y ciencia ficción a Ernesto Che Guevara, al ex presidente chileno Salvador Allende, a Augusto Pinochet y Fidel Castro, entre otros.

“Allende se tranforma en el padre adoptivo de Guevara pero años después, en 1959, este se le pierde en la Antártica. Hay otro dato a considerar, ahora la energía que propulsaba a las máquinas en 1899 produce adicción y es probable que tanto Allende como el Che dependan de ella”, adelantó Ortega en una entrevista que dio este fin de semana al diario La Tercera.

La nueva novela llevará el nombre de 1959 y tiene como fecha tentativa de publicación octubre de 2012. Por cierto, Ortega ha dicho que no hay fecha de publicación de la primera parte de la historieta en el Perú, ya que eso depende de Norma, la editorial con la que trabaja. Les dejo la entrevista que este blog le hizo a inicios de octubre en la que, entre otras cosas, afirmó que lo hecho por los soldados de su país en Lima, durante la guerra del Pacífico, le parecía “despiadado y horroroso”.

Todos los monstruos de Jorge Casilla


Cuidado, Jorge Casilla ha creado un asesino. Con 29 años, una licenciatura en educación y una maestría en literatura peruana y latinoamericana que está por concluir, el autor ha presentado El Libro de los Pájaros Negros, su primer libro de cuentos, en el que llama la atención la historia de ‘El del traje’, un misterioso homicida, que tiene más de personaje de manga que de asesino serial clásico.

Lo curioso es que el autor no es un gran lector de historieta japonesa, aunque la dinámica de sus relatos, por la velocidad con la que ocurren los hechos violentos y la fantasía que envuelve a sus personajes, se empeñe en contradecirlo. Para ser precisos, Casilla sí tiene gusto por lo japonés, pero no por sus viñetas sino por su literatura contemporánea. Haruki Murakami, por ejemplo, es uno de los autores que más lee.

Y para nutrirse en la construcción de relatos de horror, el escritor ha visitado clásicos del género como Poe y Lovecraft, pero además es un seguidor del cine de suspenso. Entre sus preferencias se encuentra Alfred Hitchcock, y sobre todo la historia del viejo Norman Bates: Psicosis.

“Me siento contento de haber hecho sufrir a mis personajes”, dijo Casilla en la presentación de su libro. Y claro que disfruta al construir estas historias de venganza y tortura, tanto que en la entrevista que le hice (que está al final de este post), contó que ya está escribiendo nuevos cuentos protagonizados por el enigmático ‘El del traje’. Todos estamos advertidos.

Ve al encuentro de lo fantástico


Este post llega a destiempo pero nunca es tarde, menos para hablar de lo fantástico. El infatigable Elton Honores, profesor universitario e investigador de lo fantástico en la literatura, inaugura hoy su segundo coloquio sobre el tema que lo apasiona. Bajo el título, El Orden de lo fantástico: territorios sin fronteras, Honores ha logrado convocar a una serie de estudiosos del tema fantástico que llegan de distintas partes del continente. Entre los representantes peruanos también hay una sorpresa, la presencia del embajador y escritor, Harry Belevan, quien también es uno de los primeros compiladores de cuentos fantásticos de factura peruana. Su clásica antología es de 1977.

Aquí les dejo el programa de este encuentro. Vale la pena visitarlo.

El puño de hierro de Miguel Grau


Interpretación de Miguel Grau para la novela gráfica 1899

Para construir una historia de fortalezas voladoras, androides y un país expansionista, los chilenos Francisco Ortega (guionista) y Nelson Dániel (dibujante), echaron mano de la historia. Para armar la fábula de un mundo condenado a desaparecer, ambos artistas recurrieron a los dos héroes más queridos de Chile y Perú. Para que su historia de ciencia ficción quedara redonda, Ortega y Dániel decidieron que Miguel Grau y Arturo Prat debían volver a la acción.

Esta introducción bien puede resumir el espíritu con el que se hizo la novela gráfica 1899, publicada en Chile en julio de este año y que ya tuvo algunos comentarios en la prensa peruana (algunos bastante inexactos como este).

Desde luego, no se puede negar que la trama de 1899 es audaz. Es inevitable arquear las cejas al ver que, en el universo de papel de la novela gráfica, Grau es un cyborg o al enterarse que Lima fue destruida de un solo disparo del buque volador Blanco Encalada.

Pero a medida que avanza la lectura las piezas del rompecabezas que es 1899 van encajando. No por nada, la historieta es una mezcla de relato policial y ciencia ficción.

Francisco Ortega pensó en un mundo en el que Chile llegó a imponer su poderío militar sobre Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay y el Perú, y pasó a llamarse Confederación Patagónica. Todo esto, gracias al descubrimiento de la metahulla, un mineral parecido a la cavorita de la novela Los primeros hombres en la luna de H.G Wells, que permite que pesadas estructuras se eleven por el aire. Pero la metahulla no solo se usó con fines bélicos, también permitió que el Chile de Ortega desarrolle su propia tecnología y tenga una apariencia steampunk, donde el vapor y las máquinas gigantes conviven con las carrozas costumbristas de Santiago.

El Blanco Encalada, uno de los buques voladores de la armada chilena en 1899.

Ortega y Dániel, por cierto, no ocultan su preferencia por las novelas de H.G Wells y Julio Verne. De hecho, Grau y Prat conviven con los personajes de estos autores. El Capitán Nemo, Robur, el profesor Cavor, y hasta el King Kong de Edgar Wallace son mencionados en 1899.

La historia tiene otros matices. El más controversial es que Grau y Prat tienen el rol antagónico: saben que su mundo va a morir y quieren prolongar el legado del mismo. ¿Cómo? Con un sacrificio. Algo que el inspector de policía Luis Uribe, el héroe de la novela gráfica, no está dispuesto a tolerar.

Con toda la carga que trae la novela gráfica, y luego de leerla, contacté a Francisco Ortega para que me respondiera unas cuantas preguntas. El resultado está debajo de estas líneas.

La historia de 1899 está ubicada en un contexto steampunk, de tecnología a vapor, ¿desde un inicio pensaste que la novela gráfica debía tener este tipo de escenarios?

Desde el principio. El origen del cuento que originó 1899 es el cuadro El Combate Naval de Iquique de Thomas Somerscales. Pero como la idea era además homenajear a la literatura victoriana (Verne, Wells, Stoker, etc) busqué un elemento asombroso, una versión de la Cavorita de Wells y así di con la Metahulla, una suerte de “supercarbón” que se encuentra bajo los verdaderos yacimientos de Hulla (carbón) en el sur de Chile. Es vapor, pero no vapor de agua, sino de algo nuevo, distinto.

Parece que antes de escribir el guión hiciste dos tipos de investigación, una fáctica, de los hechos reales de la Guerra del Pacífico y otra literaria, en la que buscaste inspiración de algunas novelas de Julio Verne e historietas como La Liga de los Caballeros Extraordinarios de Alan Moore. Si mi teoría es correcta, ¿cuál de las dos niveles de investigación influyó más en el trabajo final?

Ygriega, androide femenino que acompaña en sus investigaciones al inspector Uribe.
Exacto. En ese sentido la tuve fácil. Yo venía de guionizar La Historia de Chile en cómic un proyecto bicentenario desarrollado por el Diario El Mercurio/Las Ultimas Noticias y el Instituto de Historia de la Universidad Católica. Allí hubo mucha investigación y a mí me interesa mucho la historia, entonces el marco teórico lo tenía. De ahí vino la inspiracion literaria. La Liga de Moore, Watchmen, Enki Bilal, etc y, obviamente, Verne, Wells, y tambien novelística chilena de la época.

¿Por qué usar a Grau y Prat como coprotagonistas de la novela?

Porque son los dos mayores héroes de la guerra del 79, tanto para Chile como para Perú. Es como trabajar con Batman y Superman. No tenemos superhéroes, pero si tenemos héroes. Es como que te pasen a George Clooney y a Brad Pitt para tu película. Son superestrellas de la historia. Eso por una parte y por otra, para no tener que explicar tanto, trabajas con personajes que todo el mundo conoce, con eso ya tienes la mitad de la pega ganada.

¿Cuánto sabías de Miguel Grau antes de escribir la novela gráfica?

Grau es mi personaje favorito de la guerra del 79. Obviamente, conozco más la versión chilena de los hechos y partí por esa, de ahí baje documentos y notas de Internet. Hablé con un amigo escritor peruano que me dio más luces de su personalidad, lo que se necesitaba para reconstruirlo en la versión de la realidad metahullana, que es la de la novela. Es y no es Grau. Del personaje histórico me fascina su inteligencia, lo brillante que es.

He leído que para construir la personalidad del Miguel Grau de tu historieta también usaste otros modelos y no solo al personaje histórico. Entre los personajes en los que te inspiraste están el doctor Tyrell de Blade Runner, el Dr. Doom de Marvel y Darth Vader. ¿Cómo fue el proceso de fundir a estos notables villanos de la ciencia ficción con el máximo héroe del Perú?

Francisco Ortega, guionista de 1899
El cyborg al principio era Prat, pero finalmente me funcionaba mejor Grau en esa estética. Ni Grau ni Prat son villanos, son antihéroes, responden al modelo del Capitán Nemo, son inteligencias superiores con una visión de hacer el bien sin mirar a quien. Grau y Prat descubren que la realidad metahullana se está destruyendo y quieren salvar su legado. Son héroes científicos como los de la literatura de la época. Y, claro, se han vuelto un poco locos por culpa de esta obsesión y quizás por algo más que se aclarará al cierre de la trilogía metahullana, que, ojo, ya viene. Solo puedo adelantar que ni Prat ni Grau son precisamente villanos, todo lo contrario.

¿Nunca tuviste temor de que usar la figura de Grau en una historieta, en la que se le muestra como el antagonista, pudiera generar malestar en el Perú?

No. De hecho he tenido más dramas con la armada chilena por convertir a Prat en poco menos que un cazador de alienígenas en la Antártica. Creo que la reflexión de 1899 es más contra Chile que contra el rol de Perú. Hay cosas que la historia limpia, no te cuenta. Chile peleó la guerra contra Perú y Bolivia, pero tuvo mucha ayuda de Inglaterra. Chile era expansionista en la época. Con una tecnología como la metahulla hubiese sido imparable y eso es lo que yo cuento y reimagino. Que no me parece muy distinto a lo que en verdad pasó. Por ejemplo, en 1899 Lima es destruida por una especie de Bomba Atómica. Terrible. Pero no más que las acciones horrorosas y despiadadas que el ejército de mi país realizó en Lima cuando invadieron la Ciudad de los Reyes.

La novela gráfica en la histórica Plaza Grau del Callao.

Liga de la Justicia Sudamericana


Mi colección de cómics de superhéroes sudamericanos.

En 2008, Perú.21 convocó al concurso ‘Buscando al Superhéroe Peruano’. Era una idea interesante en la que participé y perdí como debía ser. Mi guión era bastante pobre y los trazos de mi socio Alejandro Alemán se hicieron a última hora. Esta experiencia, sin embargo, me dejó una duda. Si en Lima se había planteado el reto de crear historias de aventureros con mallas y antifaces, qué se estaba haciendo en los países vecinos.

De a pocos, la respuesta llegó a mis manos. El cómic de superhéroe, entretenido, bien contado y ambicioso, tiene tres exponentes muy interesantes en Brasil, Chile y Argentina, a los cuales he ido siguiendo. Y hasta podría decir que hay un cuarto en Uruguay al que estoy a punto de meterle el diente, y que probablemente sea motivo de otro post.

Y como todo tiene un inicio, esta historia empezó la primera vez que tuve en mis manos un cómic de El Caballero Rojo, un personaje argentino no tan aclamado como El Eternauta, ni conocido como El Cazador o Cybersix, pero que se ha mantenido vigente desde que apareció por primera en 1997. El Caballero Rojo cuenta las aventuras de un joven justiciero sin poderes que descubre que es descendiente de un larguísimo linaje de aventureros y vigilantes, todos conocidos, en su momento, con el mismo nombre que el protagonista de la historieta.

Y esto de ser heredero de una estirpe de paladines tiene sus ventajas. Los creadores de El Caballero, el dibujante Mariano Navarro y el guionista Toni Torres aprovecharon esta circunstancia para introducir flashbacks en los que se veía a los predecesores del héroe protagonizando sus propias aventuras. El detalle es que estas historias fueron dibujadas por ilustres exponentes de la historieta argentina. Para empezar por todo lo alto, el primer artista que colaboró con El Caballero fue Francisco Solano López, cocreador de El Eternauta junto a Héctor Germán Oesterheld. Solano López dibujó una historia corta del Caballero Rojo de los años 50. Luego vinieron otros notables como la estrella de Marvel, Enrique Alcatena y Eduardo Risso, conocido por dibujar la premiada 100 Balas de la línea adulta de DC Comics, Vértigo.

El último número de El Caballero fue el 14 y salió el 2000. Pero sus fanáticos no lo dejaron morir y tuvo que regresar en tomos recopilatorios el 2007, bajo el sello de la editorial Domus. Los tres primeros tomos llegaron a Lima gracias a la librería Contracultura. El 2009, estas reimpresiones empezaron a publicarse en Italia y el 2010 fue traducido al inglés y pasó al formato digital para ser leído como una aplicación de Iphone y Ipod.

Portada del segundo tomo recopilatorio del Caballero Rojo.
El cómic del Caballero Rojo también está inspirado en la serie Titanes en el Ring, que se veía en Argentina en los años 60.

El segundo héroe de este post es chileno y aunque en teoría estaba más cerca que El Caballero fue más difícil dar con sus cómics. Diablo cuenta la historia del joven Álex, quien muere de un balazo en el pecho pero vuelve al mundo de los vivos gracias a un pacto con el demonio. Es casi la misma trama creada para el Al Simons de Spawn, pero sin la presencia de un vicioso guía como Violator, sino de una voluptuosa diabla llamada Cénit.

Diablo fue creado por el dibujante Mauricio Herrera (hoy radicado en México) y el guionista Javier Ferreras. Su primer cómic apareció en 1996 y llegó hasta el número 12, el más logrado de esta primera etapa.

Luego volvió en el 2006 bajo el sello Berserker Comics con la serie Diablo Crónicas, un proyecto en blanco y negro en el que Herrera y Ferreras dejaron que otros jóvenes exponentes del cómic chileno experimentaran con su personaje. Solo salieron tres número de Diablo Crónicas, pero con esta nueva publicación, con la plasticidad de los grises y las impresionantes portadas de Herrera, el personaje se ganó su espacio en el mundillo del cómic sureño.

Es por ello que en enero de este año, la editorial Visuales lanzó un bonito tomo recopilatorio en tapa dura de los primeros ocho cómics de Diablo y la embajada de Chile trajo este material, además de la primera novela gráfica protagonizada por la diabla Cénit, para la Feria del Libro Internacional que se realizó en Jesús María.

Espectacular portada del número 1 de Diablo Crónicas.
Viñeta del número 2 de Diablo Crónicas.

El último protagonista de este post habla portugués, viene de Brasil y es tan poderoso como Superman. Su nombre es Cometa y fue creado por el ilustrador Samicler Goncalves en el 2004.

Con altibajos, el personaje ha llegado al número 9 y ya tiene un primer tomo recopilatorio. Goncalves, al igual que sus pares en Chile y Argentina, ha entendido que la unión hace la fuerza y a partir del número 6 de Cometa empezó a reunir a su personaje con algunos de las decenas de superhéroes creados en el país de la capoeira. Si ha pensado en un crossover entre El Cuy de Acevedo, Lito el Perro y Caraxo Man, quizá no esté tan lejos de entender lo que ha logrado este ilustrador.

En el número 6 de Cometa, el superhéroe comparte viñetas con Raio Negro, el primer superhéroe brasileño, creado en 1964, que recuerda al look de Cyclops de los X Men, pero que tiene poderes similares a Linterna Verde. También los acompaña Escorpiao, un personaje creado en 1967, y Nova, una de las primera superheroínas cariocas, creada en 1976.

Para el número 7, Cometa se junta con Cranio, creado en 1988, y con Lagarto Negro, un personaje más moderno que vio la luz en 1998. Los cruces con sus antecesores continuaron hasta el número 8 y en el número 9, Cometa retomó sus historias en solitario.

Goncalves se ha retrasado en la entrega de sus trabajos por problemas de salud, y por las obligaciones que debe cumplir como dibujante de la compañía Moonstone, para la que ha ilustrado algunos números del Fantasma que Camina de Lee Falk. Con todo, este empeñoso dibujante sigue adelante y ya ha adelantado a sus seguidores que tocará las puertas de DC Cómics para plantear a la gigante gringa, que ya es hora de que Superman y Cometa se vean las caras. La ambición de este artista es ilimitada.

El universo de personajes creado por Samicler Goncalves para la editorial SG.
Portada del número 7 de Cometa.
El sueño de Samicler Goncalves.

El apocalipsis vendrá como un huracán


Por Carlos García (*)

El inventario de las naves es el primer libro de cuentos del narrador Alexis Iparraguirre (Premio PUCP 2004) y describe, para ponernos a tono con las leyendas sobre el 2012, cómo será el Armagedón.

Su libro nos lleva a “las calles de los sueños perfumados” en vísperas del fin del mundo. El lugar que será borrado de la faz de la tierra por un huracán que, como un silencioso personaje, está presente en todos los cuentos de este libro y los unifica. Con él, los humanos serán visitados por apariciones del más allá, serán cuestionados por la razón de su propia existencia.

Influenciado por Borges, Ítalo Calvino, la Biblia, y animes como Akira, Iparraguirre recrea un mundo imaginario que puede ser tu barrio o el mío, que vive consumiendo sus días gracias al ‘menos’ una droga asiática comercializada a través de internet por un sujeto apodado ‘Dios’.

La religión juega un papel fundamental en la concepción del fin del mundo según el autor. En su libro queda claro que el ser humano no puede cambiar el destino que tiene fijado. Hay un ser que decide por nosotros y domina la naturaleza, llevándonos a un final digno de un especial de desastres de Discovery Channel.

No es gratuito, por ello, que el arcángel Miguel aparezca ante una joven loca para anunciarle que todo va a terminar pronto. No es extraño tampoco que en el barrio en el que se desenvuelven las tramas actúe un asesino en serie que ofrece sacrificios rituales basándose en ‘El catálogo de las naves’, la relación de embarcaciones griegas que viajaron a Troya para participar de la Ilíada de Homero.

El inventario de las naves es un libro de cuentos que atrapa, seduce y examina al lector. Son historias más reales de lo que parecen, esas que están entre nosotros pero que nunca vemos: jóvenes deprimidos, niños que quieren ser genios, ancianos que esperan el final. El género fantástico es una excusa para darles voz y demostrar que cuando llegue el huracán todos seremos iguales a ellos.

(*) Carlos García es un joven periodista, reportero de elcomercio.pe, y editor ad honorem de los videos de este blog. También es un lector voraz, amante de los animes, la lucha libre y aficionado a llamarme “cuervo”. Es amigo del blog, pero un poco más mi amigo. Este es su primer post para el blog, obviamente espero que vengan muchos más.

El inventario de las Naves en su edición de Estruendomudo 2010.