Esta fiesta está buena


Este coloquio auspiciado por la Escuela de Literatura de San Marcos se ve muy interesante. Van a estar como ponentes algunos autores de literatura fantástica como Hans Rothgiesser y Carlos Saldívar. Además, se va a presentar un estudio de lo fantástico en la literatura peruana escrito por Elton Honores. Pero lo mejor de todo, es que el ingreso es libre. La cosa es en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Av. Benavides 3074, Miraflores). Del 22 al 23 de octubre.

Este es el programa.

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Crisis cósmica en un hostal de Jesús María


Franz Frazetta y su Death Dealer hacen sentir su influencia en el Cazador de la novela de Rothgiesser.

El economista Hans Rothgiesser ha descubierto cómo viajar entre universos. Bueno, no él pero sí los personajes que ha creado para el Heraldo en el muelle, su primera novela, publicada el año pasado bajo el sello Bizarro Ediciones, y a la que coloca dentro del género de la ‘fantasía irónica’.

Y esto de los saltos entre universo y universo es algo que Rothgiesser se toma muy en serio, aunque no lo parezca, y a pesar de que un conejo antropomorfo y algo torpe es la principal compañía del protagonista de su historia: el adolescente limeño Guillermo Luna.

En el resumen, la aventura de Guillermo es bastante sencilla. El joven vende sin querer su alma al diablo, que anda escondido en unas barajas mágicas, y a partir de ello se ve envuelto en un éxodo que lo lleva a escenarios alejados de lo humano, como un caótico terminal interdimensional, un mundo plagado de zombies reptilescos, un hostal de Jesús María que conduce a otras realidades y un inhabitable Jirón de la Unión.

De hecho, si ha pensado en Rothgiesser como un autor al que le encanta hacer zapping con sus personajes, puede que no esté tan lejos de la realidad.

Actualmente, el economista prepara una segunda novela. Además anuncia que podría haber una reedición de El heraldo en el muelle, donde se eliminarían algunos gazapos que resultaron inmunes a la corrección original.

Esta semana busqué a Rothgiesser para que me hablara del proceso de creación de sus novelas, pero terminamos hablando de otros temas, como la movida actual de la literatura fantástica (la que ve con mucho entusiasmo). Parece ser que el autor comparte la habilidad que tienen sus creaciones para saltar a otros ámbitos sin dificultad.

El hablador que se asomó a lo fantástico



Aunque admiro mucho su trabajo y su capacidad investigativa, Mario Vargas Llosa siempre me pareció ajeno a lo fantástico, al tema central de este blog. Eso fue hasta que mi amigo Jorge Coaguila me prestó hace muchos años El Hablador, la novela en la que Vargas Llosa cuenta, en la voz de dos narradores, la historia de Saúl Zuratas, un estudiante de etnología que desaparece de un momento a otro, y aparece años después integrado a la sociedad machiguenga.

Y es a propósito de la transformación de Zuratas, que Vargas Llosa rescata algunos mitos de la amazonía que siempre lo ha seducido: los habladores que guardan la memoria de Tasurinchi y Kientibakori, el echarse a andar, las leyendas de la maternidad, todo en un solo paquete y con la maestría del arequipeño más querido por los peruanos.

Hoy que ha sido premiado con el Premio Nobel quería recordar este aporte de Vargas Llosa a la fantasía. Es mi modesta manera de sumarme a la celebración.

A continuación, un párrafo de El Hablador:

 

Le conté todo esto a Tasurinchi, el que vivía antes en el río Mitaya y vive ahora monte adentro del río Yavero. Pensativo, reflexionando, me comentó: «No lo comprendo. ¿Teme que su mujer sea una sopa¡ porque bota niños muertos? astas serían diablas también, entonces, porque no sólo paren muertos sino, a veces, sapos y lagartijas. ¿Quién ha enseñado que una mujer es bruja mala cuando lleva muchos collares? Desconozco esa sabiduría. El machikanari es brujo malo porque sirve al soplador de los demonios, Kientibakori, y porque los kamagarinis, sus diablillos, lo ayudan a preparar hechizos, así como al seripigari, brujo bueno, los diosecillos que sopló Tasurinchi lo ayudan a curar daños, deshacer hechizos y descubrir la verdad. Pero tanto el machikanari como el seripigari se ponen collares, que yo sepa».

 

¿Y si un día nos traiciona Superman?


Invencible número 7. Omni-Man elimina a los Guardianes del Globo.

Todos admiran la capacidad que tiene el norteamericano Robert Kirkman para poner a caminar a los muertos. Su serie The Walking Dead, que pronto será llevada a la televisión, (pueden ver el trailer al final de este post) lo ha convertido en uno de los guionistas de cómics de horror más importantes de Estados Unidos. Pero, claro, como si se tratara de uno de los zombies de su cómic más exitoso, Kirkman también le ha metido las garras al género superheroico, que para muchos anda en agonía hace bastante tiempo.

Invencible es su estandarte en el universo de los superhéroes. Lanzada en 2003, bajo el sello Image Comics, esta historieta fue presentada en los seis primeros números como la historia de Mark Grayson, un joven que descubre que su padre es Omni-Man, el superhéroe más poderoso de la tierra, y que él también tiene superpoderes.

Hasta este punto, la historia no es muy original y se apoya en el aprendizaje del joven superhéroe, que tiene a su padre como guía y que toma el nombre de Invencible. En realidad, es la historia idílica que todos esperamos leer para cerrar de una vez por todas los cómics de Superman. El viejo superhéroe, con mostacho incluido, ya luce como de cincuenta y muchos, tiene varios años de casado, y está a punto de ceder la posta a su hijo.

Pero el número 7 de la colección lo cambia todo. Kirkman toma prestada a la Justice League del universo de Superman (el grupo formado por Batman, Flash, Wonder Woman, Green Lantern, entre otros), la adapta a su propia creación y la desaparece de un plumazo. Bueno, no de un plumazo, sino de varios puñetazos de Omni-Man.

En las tres últimas páginas del número 7 empezamos a enterarnos que Omni-Man no es el superhéroe veterano y bondadoso que Kirkman nos ha hecho creer que es. Y en el número 9, descubrimos que él es el villano de toda esta historia. Que su imagen de amante esposo, padre dedicado y cabeza visible de su universo superheroico, es solo una fachada. Y como si fuera poco, porque hasta los gringos creen que la letra entra con sangre, su hijo también descubre su secreto, lo que conlleva a una de las palizas más impresionantes del mundo de los cómics. Omni-Man, en las 22 páginas del número 12, castiga a Mark por no unirse a sus planes de conquista de la Tierra y lo deja al borde de la muerte.

Con todo, Kirkman no se rinde. Avanza con maestría entre los escombros de la historia que él mismo ha dejado en ruinas. Lo que sigue en los siguientes números es la reconstrucción de un universo que debe elegir a un novato Invencible como su máximo defensor. Eso, sin dejar de lado el estilo que Kirkman copió de los primeros guiones de Spiderman: un joven superhéroe, medio tímido con las chicas y con una figura materna bastante frágil.

Actualmente, Invencible va por el número 75. Mark se ha reunido de nuevo con su padre, sus hazañas pueden verse como cómic animado en MTV y hasta hay rumores de una película basada en sus aventuras. Mientras tanto, Kirkman sigue firme como uno de los dos mejores guionistas de cómics de superhéroes nacidos en Estados Unidos, junto a Ed Brubaker, y hasta se permite decir que él salvará la industria del cómic. Pero, para ser sinceros, más que salvador, este hombre tiene pasta de resucitador.

Invencible número 12. Mark Grayson se opone a los planes de su padre.

MED cómics alza vuelo


Aunque el nombre de su principal heroína no me gusta, respeto y admiro mucho la dedicación de los muchachos de la revista MED cómics, que le han dado una dinámica especial a la historieta en nuestra ciudad. Ahora, estos empeñosos muchachos anuncian para el 16 de octubre la publicación de su sexto número. Por lo pronto, ya han adelantado cuál será su portada. Pueden saber más de este colectivo aquí.

El fabuloso zoológico de Daniel Cossíos


Amaru

 

Carbunclo

 

Enqaychu

 

Lulli

 

Simpira

 

Oll-caihuas

Las criaturas mágicas acompañan desde hace siglos a los peruanos. Creemos tanto en ellas, que en algunos mercados del sur del país se venden antídotos y remedios contra el ataque de animales que no existen. El biólogo Daniel Cossíos pudo confirmarlo cuando le ofrecieron una cura contra la mirada de la antahualla, un gato con cola de fuego que puede tomar posesión de sus víctimas, enfermarlas y llevarlas hasta la muerte.

A partir de ello, y con la información que fue recopilando en sus viajes por el interior del país, Cossíos decidió escribir un libro que sirviera como guía de nuestras criaturas fantásticas. Previamente, revisó otras cien publicaciones que le aportaran datos importantes sobre nuestra fauna mitológica. Desde la Panki y el Guerrero de Ciro Alegría hasta estudios etnográficos de tribus amazónicas como los yagua o los harakmbut, el biólogo no desechó nada hasta dar con 60 especies de fábula.

En el 2004, su guía fue publicada por primera vez con el nombre de Breve Bestiario Peruano, bajo el sello Arteidea. Esta edición cuenta con dibujos del propio Cossíos en los que se puede apreciar algunos de sus descubrimientos (esas mismas ilustraciones han sido reproducidas en este post con autorización del autor). Cuatro años después, en el 2008, salió a la venta la segunda edición de este libro bajo el sello Casatomada. Para esa fecha, el investigador había encontrado otras diez especies.

Su trabajo habitual ha retrasado su búsqueda de seres míticos. En los últimos años, solo ha encontrado dos nuevas especies. Sin embargo, la temporada de caza sigue abierta. Cossíos promete volver con nuevas pieles.