Bobby Millar mató a los superhéroes


Agosto de 1986. Fox, Solomon Seltzer y Mister Rictus posan sobre los cadáveres de los superhéroes.

Antes de convertirse en médico y trabajar con niños en su natal Escocia, Bobby Millar fue un pequeño truhán. Su principal víctima era Mark, su hermano menor, a quien sorprendía con algunas historias falsas. Bobby, por ejemplo, le había dicho a Mark que su padre mató a Hitler, que podía leer todos sus pensamientos y que no se preocupara por su estatura, que obtendría superpoderes cuando cumpliera los siete años.

Por supuesto, Mark había creído todo y continuaba con su vida sin problemas. Pero la cuarta mentirilla de su hermano, sí causaría una conmoción en él.

Cuando entró al primer año de primaria, Mark encontró una pesada enciclopedia sobre Estados Unidos, ilustrada con fotografías. Habían imágenes de la Estatua de la Libertad, de Jimmy Carter, y del actor George Reeves vestido como Superman. Esta última foto convenció a Mark de que el superhéroe existía realmente y que él podía convertirse, si entrenaba mucho, en su compañero de aventuras. Pero de pronto, una duda le asaltó. Si Superman era de carne y hueso, por qué las noticias hablaban de incontables muertos en terremotos y de aviones que se venían abajo. ¿Dónde estaba Superman?

Mark le lanzó la pregunta a Bobby, y este respondió con una sonrisa sarcástica: “¿No lo escuchaste? Superman desapareció durante una gran guerra con todos los supervillanos. Superman, Batman, Spiderman, todos ellos desaparecieron durante esta enorme batalla y nunca se les ha visto de nuevo”.

El pequeño cayó de la cama al escuchar esto. Sus esperanzas de volar junto a Superman se habían desvanecido. Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para lamentarse porque una nueva interrogante lo asaltó. Si los supervillanos habían derrotado a los superhéroes, por qué nadie los veía. Esa pregunta se la guardó durante años, la mantuvo lejos de Bobby, y en 2003, cuando ya era un conocido guionista de historietas, trató de contestarla. Wanted, un cómic de seis números, fue su respuesta para todo el mundo.

Portada del número 6 de Wanted.

La serie cuenta la historia de Wesley Gibson, un perdedor que descubre que es hijo del asesino más importante de una sociedad secreta de supervillanos que controla el mundo. Gibson (que es idéntico a Eminem) asume el rol de su padre cuando este muere, y también se queda con su compañera; Fox (muy parecida a Halle Berry). Pero lo más curioso es que, en la historia, la sociedad de supervillanos tomó el control del mundo, luego de una gran guerra con los superhéroes que concluyó en 1986. Desde entonces, permaneció oculta pero a cargo de todo lo que ocurre en el planeta.

Este es uno de los cómics por los que Millar ha obtenido mayor reconocimiento. De hecho, se hizo una película basada en Wanted, protagonizada por Angelina Jolie y James McAvoy, pero el filme no recogió la esencia de la historia creada por la malévola mente de Bobby Millar y afinada por su hermano Mark. Al parecer, se necesita ser un niño para asomarse con pasión a los mundos gobernados por villanos encapotados. (El trailer de la película está al final de este post)

'No bastaba con vencerlos, teníamos que lograr que los olvidarán', Seltzer explica por qué nadie recuerda a los superhéroes.

 

Wesley Gibson haciendo lo que más le gusta: matar tipos disfrazados.
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Entrevista con un vampiro



“Nada tan sublime como la mujer amada con la piel helada y blanca”, dice el silencioso escritor Glauconar Yue en uno de sus poemas. El verso suena a confesión, a declaración sincera, es el aviso de la fascinación que tiene Yue por temas como la muerte, el arte gótico y el horror. Pero estas palabras no son la prueba máxima de la atracción que siente por estos conceptos.

El Empalador, su novela corta, sí lo es. Publicado en 2007, el libro está basado en la vida de Vlad Basarab III, príncipe de Valaquia. El señor Vlad, por supuesto, no necesita mucha presentación. Se trata del Drácula de Bram Stoker. El mismo que reinterpretó Francis Ford Copola en 1992.

Yue le da un giro a la historia y al concepto de los vampiros. Toma elementos históricos para empezar con un relato épico, del tiempo en el que Vlad estuvo prisionero en Hungría, despojado de su trono, y luego vincula al protagonista con otro mito demoníaco: Lilith, la primera esposa del Adán bíblico.

En sus 75 páginas, El Empalador expone la relación de ambos personajes, revela en qué consiste la maldición que los une y retoma el hilo épico para cerrar la historia con un desenlace alejado de la tradicional historia que cuenta Hollywood.

Nuestro escritor sin embargo, no ha dicho lo último que sabe sobre Lilith y ya prepara nuevos relatos sobre la madre de los demonios. Es su contribución al mundo de la oscuridad y la fantasía que tanto lo atraen. Es su manera de reforzar la nueva identidad que se ha construido.

(La entrevista que acompaña este post fue hecha por mi esposa y socia Sandra Enciso, la edición es de mi amigo Carlos García)

El Empalador en la edición de Bizarro Ediciones.

Iron Man y la teoría de la impertinencia


Audaz inicio de la entrevista más interesante que he visto en un cómic.

El guionista inglés Warren Ellis cree tanto en la investigación que a veces pienso en él como si se tratara de un clon de Mario Vargas Llosa. Ambos suelen zambullirse, mecánicamente, en los temas que van a desarrollar en sus novelas o historietas antes de sentarse a escribir. Es como si ante monstruos llenos de inspiración como Gabriel García Márquez o Alan Moore, ellos respondieran con un trabajo duro, de arqueología de las letras. Son hombres frente a superdotados, hijos del esforzado Ulises frente a semidioses como Aquiles.

La prueba máxima del cuidadoso trabajo de Ellis es Planetary, un cómic en el que el autor hizo que tres investigadores revisaran diferentes mitos del cómic superheroico y de aventuras como Tarzán, The Shadow, Llanero Solitario, La Liga de la Justicia, Thor, Cuatro Fantásticos, etc. Fueron 27 números, de 1999 al 2008.

En ese tiempo, Ellis también trabajó en otros proyectos. Uno de ellos es la miniserie Extremis que protagoniza el Iron Man de Marvel Comics y que Perú.21 publicó el año pasado. Y la cosa no pasaría de ser un típico comic de superhéroes si no fuera por la persistente costumbre de Ellis de investigarlo todo. Al final, y gracias a ello, el primer número de Extremis se convierte en una clase de periodismo. Bueno, de un género del periodismo, la entrevista.

Pongamos un poco de contexto. Estaba por terminar el 2004 y Ellis recibió el encargo de reescribir el origen de Iron Man, este superhéroe que se enfunda en una colorida armadura de metal para combatir a villanos disfrazados. El problema es que este Iron Man es en realidad Tony Stark, un exitoso hombre de negocios que hizo su fortuna diseñando armas para el ejército de los Estados Unidos. Y, bueno, si por un lado combates a cuanto malo se te pone al frente, y por el otro tus diseños sirven para matar gente en cualquier parte del mundo, algo debes estar haciendo mal. Digamos que uno ya se no ve tan superheroico si recibe plata por fabricar armas que matan niños en Medio Oriente.

Ellis se dio cuenta de la contradicción y en medio del primer número de Extremis le mandó a Tony Stark a John Pillinger, un reportero respondón que lo entrevista en 5 memorables páginas.

La escritora española Rosa Montero recomienda preparar bien el comienzo de las entrevistas “porque de esa entrada suele depender el tono del resto de la charla”. César Hildebrandt lo demostró con su magistral pregunta de entrada en la entrevista que tuvo con Jorge Luis Borges en diciembre de 1978. Y en The Insider, la película de Michael Mann, un astuto Mike Wallace (interpretado por Cristopher Plummer) lo confirmó al preguntarle al jeque Fadlallah, líder de Hezbolá: ¿Es usted terrorista? (He puesto esa escena al final de este post. Atentos al minuto 4.50, aunque es más delicioso verlo desde el minuto 2.55)

Parece que Ellis revisó todos estos ejemplos porque la pregunta que abre la entrevista de Pillinger es todo lo audaz que uno espera de un periodista con carácter. Pillinger carga todo el peso de su entrevista en la primera pregunta, con mucha técnica. Aquí no hay nada de medias tintas, ni de dejar lo mejor para el final, su entrada es un verdadero balazo entre los ojos de Stark.

¿Cuál es mi punto? Me temo que es uno bastante elemental. No esperaba encontrar tan buen ejemplo de periodismo cuando pagué por el cómic de Iron Man. Pero al final, supongo que las artes terminan encontrándose. Ellis buscó lo mejor del género de la entrevista y lo consiguió. Todo gracias a las ganas que tiene de escarbar hasta el fondo para escribir historias. Es bueno saberlo. También es bueno compartirlo.

—Primera pregunta: ¿va a hacer usted conmigo lo que suele hacer con todos los periodistas?
—¿Y qué hago?
—Tomarles el pelo sin ninguna misericordia.
César Hildebrandt y Jorge Luis Borges. 1978.

 

Primera página de la entrevista de John Pillinger a Tony Stark.


Las dos vidas de Chaska


Mujer inca, una ilustración del artista arequipeño Diego Rondón.

La dualidad es parte de la vida de la historiadora Maritza Villavicencio. Hace años, a su perfil de rigurosa intelectual y feminista le sumó un componente mágico. Y lo hizo a propósito de uno de sus descubrimientos: la tradición del oráculo Mochica, en el que se usan los pallares para el arte de la adivinación. Desde entonces, Maritza ha desarrollado sus propias habilidades con esta suerte de tarot andino, pero no ha descuidado sus investigaciones.

Hoy, la historiadora sorprende de nuevo con una novela en la que cuenta la vida de Chaska, una joven nacida poco antes de la invasión española, que descubre, en un viaje que la lleva desde Pachacamac hasta el corazón del Cusco, que también es una diosa. Es, aunque no lo diga Maritza, como si su propia dualidad se hubiera trasladado a su personaje.

La novela también sirve como exploración al mundo de la mitología andina. Aparecen diosas costeñas como Urpayhuachac o Cahuillaca, y divinidades mayores como la Mama Coca. El predominio femenino se cierra con la presencia de las Coñiapuyara, una sociedad de mujeres guerreras, y las Sacerdotisas de las Nubes, poseedoras de conocimientos que serán entregados a la protagonista. Quizá sea Chasir, el joven mago que acompaña a Chaska, la única presencia masculina que hace de contrapeso en este mundo de mujeres fabulosas.

Maritza está escribiendo otras entregas más para completar esta saga, y, además, piensa llevarla a otros soportes, sobre todo al cine, una idea que la ilusiona mucho. Este blog Le desea mucha suerte.


Solo los emos salvarán al mundo


Las anotaciones de Sir Reginald Hargreeves, un padre poco amoroso.

Al músico Gerard Way le gusta ir a la guerra con maquillaje. En sus videos, sus compañeros, vestidos de soldados, mueren a su alrededor pero él no los auxilia, lo que hace es cantar con violencia, mostrar su dolor, llorar hasta que el rimel se le corra. Se podría decir que su negocio es el sufrimiento. Y esto, en realidad, no debería ser una sorpresa. Como vocalista de una banda de rock emo, Way sabe bien lo que sus fanáticos esperan de él, la dosis exacta de depresión y letras que hablan de muerte, cicatrices y fantasmas. Sí señores, Gerard Way, el bienamado frontman de My Chemical Romance, es un experto en el dolor humano.

Pero este post no trata de Way ni de su música, sino de otra de sus creaciones: The Umbrella Academy. Esta historieta fue publicada por primera vez en 2007, y lo que contiene es la historia de unos superhéroes creados para este siglo. Siete metahumanos que crecieron como una familia disfuncional. El padre es un severo alienígena que más parece un funcionario de la corona británica de inicios del siglo veinte, la madre es una androide, el mayordomo un chimpancé parlante y los hijos tuvieron que aprender a realizar hazañas superheroicas desde los ocho años, en pantaloncillos cortos, literalmente.

Uno de los atractivos de esta historieta es ese, la alternancia de las escenas de los primeros años con el tiempo real, la comparación entre la educación que les dio un padre que no conocía sus nombres y que solo los llamaba por un número, y la situación actual de nuestros héroes, ya adultos.

Y si la idea de pasar años bajo la sombra de un padre frío y obsesivo es deprimente, más lo es el presente. Lo único positivo que le pasó a los miembros de The Umbrella Academy es que consiguieron nombres de batalla. Número 1 se hace llamar Spaceboy, Número 2 es el Kraken, la tercera es Rumor, y así sucesivamente. Pero a los llamativos alias se suman algunas tragedias personales. Spaceboy perdió todo el cuerpo en un accidente y tuvo que reemplazarlo por la anatomía de un gorila, el Kraken no es un vigilante muy querido, Rumor está divorciada, y Número 5 se sigue viendo como un chico de 8 años, aunque parece saber mucho más que sus hermanos.

Así las cosas, no parece extraño que la primera villana que deben enfrentar los integrantes de Umbrella Academy sea su propia hermana, Número 7, la que de niña no exhibió ningún poder, excepto una “mediocre habilidad” para tocar el violín, como diría Sir Reginald Hargreeves, su padre. Pues bien, este es el mundo de Umbrella Academy, que llega gracias a la inesperada pluma de un rockero y los hábiles lápices del brasileño Gabriel Bá, que recuerda por momentos a lo mejor de Mike Mignola, creador de Hellboy

Por cierto, el segundo arco argumental de Umbrella Academy se llama Dallas y tiene que ver con el asesinato de John F. Kennedy. Al parecer, los héroes de este siglo no esperan a que les lleguen las tragedias, ellos las buscan, aunque sea en el pasado.

Kraken y Spaceboy, puro amor filial

 

Número 5 termina una discusión con su hermana a balazos.

 

Los Umbrella en Lima, gracias a los amables Rómulo y Ana María, dueños de la tienda Organa en el Centro Comercial Arenales. Foto de mi esposa, Sandra Enciso.

Carlos Freyre habla con los muertos


El capitán del ejército Carlos Enrique Freyre escribe literatura fantástica, pero él mismo parece sacado de una narración llena de eventos extraordinarios. Graduado en el arma de infantería, y con dos experiencias de combate en el valle de los ríos Ene y Apurímac, este joven oficial ha convertido al país, que recorre constantemente, en su abastecedor natural de ficciones.

En realidad, el uniforme es su ventaja. Solo un militar, que a ratos parece un trotamundos, podría ser testigo del trabajo de los rezadores que tratan de resucitar a los difuntos en la morgue de Tumbes, del nacimiento de pueblos alrededor de una carretera en la selva, de la muerte de otros por abandono, o escuchar de primera mano las historias de genios en el Altiplano.

Son estos relatos con los que se ha alimentado para crear la historia de Teófilo Bernabé, un hábil puneño -hijo de contrabandistas de artefactos eléctricos- que inventa una máquina para comunicarse con Gianina Robinson, su amada muerta.

La saga del ensimismado inventor -una cualidad que comparte con el Reed Richards de Stan Lee y con el doctor Frankenstein de Mary Shelley- está contenida en El Fantasmocopio, novela publicada por la editorial Estruendomudo, poco antes de la reciente Feria Internacional del Libro.

Este blog conversó con Freyre sobre este trabajo y sobre el futuro, no tan lejano, de Teófilo Bernabé. Con este diálogo inauguramos nuestra sección de entrevistas a autores de literatura fantástica.



El día de Alan Moore y Óscar Colchado


Watchmen, obra cumbre del guionista británico Alan Moore, y Rosa Cuchillo, mitología andina en su máxima expresión, gracias a Óscar Colchado.

No recuerdo cuál fue el primer comic que leí. Solo me acuerdo que había un robot dorado, que Superman había sido dibujado por Curt Swan, que era de tamaño águila (20 x 13 cm.) y que para ese entonces creía firmemente que el encapotado de rojo y azul hablaba mi idioma y que sus historietas las hacían unos hábiles señores mexicanos, que le habían robado la idea a sus vecinos gringos.

Para esa fecha, era difícil imaginar el tiempo que le iba dedicar a ese paladín y a sus amigos enmascarados, superveloces e indestructibles. No me detuve, hasta después de muchos años, a pensar que las historias que me contaban esos papeles mojados en tinta de colores eran absurdas y un poco ridículas. Yo solo me dediqué a disfrutar la fantasía del hombre que podía volar, y que llegaba siempre a tiempo para salvar a su novia de su enésima caída del piso más alto de un rascacielos.

Disfruté y todavía disfruto mucho con ese tipo de fantasía. Y lo bueno de los héroes es que siempre te llevan por la ruta de otros titanes. Debía tener 10 u 11 años cuando La Odisea llegó a mis manos, y un poco más cuando La Ilíada desconfiguró todas mis funciones cerebrales. El efecto del papel mojado en tinta negra fue idéntico al que producían mis viejas viñetas. La literatura me acompañó desde entonces, aunque siempre como una hermana menor de mis historietas.

Pero en los 90 y sobre todo en estos últimos 10 años la cosa se fue emparejando. He debido de leer a Alan Moore al mismo tiempo que a Lovecraft, y he tenido a Frank Miller compitiendo con Bram Stoker, por un turno en mi mesa de noche.

Recientemente, sin embargo, le puse un nuevo requisito a los cuentos y novelas que leería: debían ser peruanas, pero llenas de la misma fantasía que ya había visitado con autores extranjeros. Y aunque aún tengo una deuda pendiente con José Adolph, creo que he ido cumpliendo con mi propósito. Desde la conmovedora historia de Rosa Cuchillo de Óscar Colchado hasta el reciente Fantasmocopio de Carlos Enrique Freyre, la literatura fantástica peruana se ha convertido en mi nueva compañía.

Este blog trata de esta nueva relación, de mitología andina, de vampiras que arriban a Pisco, de viajes en el tiempo y de mundos en los que ganamos todas las guerras que hemos perdido. Los que frecuenten este espacio podrán encontrar a los autores de estas historias o a sus más fieles lectores. Y también, claro, estarán presentes mis viejos amigos encapotados. Habrá mucho spandex (material que se usa para confeccionar el uniforme de los superhéroes) y comentarios sobre el mainstream gringo. No le cierro las puertas a DC o a Marvel. En realidad, hoy le abro las puertas a todos. Bienvenidos.