Etiqueta: Mitología andina

Rumi, cazador de mitos


Ilustración de Lici Ramírez para Rumi y el pincullo mágico

Pensado como un guerrero errante que pasa de superar pruebas de ingenio en Chavín a enfrentar siniestras leyendas shipibas, Rumi, el personaje creado por el escritor Ricardo Vírhuez, también puede ser visto como un embajador de mitos peruanos, a los que va conociendo a través de sus aventuras.

El personaje ya tiene tres pequeños libros de cuentos publicados por la editorial Pasacalle, pero su travesía por un Perú mítico, fuera de la rigurosidad histórica, acabará recién con otras siete entregas. Es como si este Rumi encarnara nuestra propia versión de los doce trabajos de Hércules. En sus aventuras no estarán presentes el león de Nemea o la hidra de Lerna, pero sí el dios Ai apaec (el degollador moche), también el monstruo chupasangre que dio vida a los zancudos en la tradición de los pueblos amazónicos, y otras leyendas nacionales.

Virhuez, como lo afirma en la breve entrevista que le hice, ha visto a este personaje como una suerte de integrador de nuestras tradiciones, y lo hace desde el punto de vista del hombre antiguo, que tenía presente a sus deidades en todas sus actividades.

¿Cuál es el otro atractivo del personaje? Que está destinado a un público joven, que, sobre todo en provincia, ha recibido con entusiasmo la propuesta de su creador. No por nada, la primera edición de Rumi y el pincullo mágico, la aventura inicial del guerrero creado por Vírhuez, se agotó en su totalidad. Y eso, en un país que lee poco, también tiene algo de titánico.

Títulos de Rumi en la edición de Pasacalle
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Magia en las manos de José María


Ilustración de Álvaro Portales para El Dominical de El Comercio.

Estaba en todas partes. En las cañas de carrizo de las que colgaban bolsas plásticas rosadas que invitaban a tomar chicha de jora, en las aldabas de las puertas, en Aymas, en el botacandela, en la abuela Virginia que me hablaba en quechua para que yo le respondiera en español; José María Arguedas era todos los niños Ernesto que veía en Abancay, hijos de abogados nómadas, pero no llegué a conocerlo. Recién leí sus cuentos cuando salí del colegio y volví a Lima, y a esas primeras historias le siguieron Los Ríos Profundos, Yawar Fiesta y Todas las sangres.

El Sacha Runa. Ilustración de la artista Lisa Torske.

Leer a Arguedas es terminar entendiendo la historia de su tragedia, de la tristeza que no se puede curar porque no hay una revancha a la medida. Leer a José María es terminar abrazando al ser humano, al paisano que pidió Coca Quintucha en su sepelio, la misma canción de mi viejo.

Por eso, esperaba que el 2011 fuera declarado, con toda justicia, el año del centenario de su nacimiento. Pensé que podía hacerse una cosa mixta que incluyese a Machu Picchu y a José María pero no pasó. Y su celebración quedó un poco trunca.

Pese a ello, algunas editoriales igual decidieron rendirle tributo con la publicación de sus libros. La histórica editorial Horizonte es la que más empeño le ha puesto al asunto, pero la sorpresa, sin duda, la ha puesto Punto de Lectura con la reimpresión de Mitos, Leyendas y Cuentos Peruanos, un libro casi desaparecido que encaja perfectamente en las preferencias de este blog.

Para ser precisos, Mitos, Leyendas y Cuentos Peruanos no es un libro escrito por José María, sino recopilado y editado por él. Este texto apareció por primera vez en 1947, cuando el autor se desempeñaba como jefe de la sección folklore y artes populares de la Dirección de Educación Artística del Ministerio de Educación.

El Pishtaco. Ilustración tomada del archivo virtual de Onpelix.

Fue desde ese puesto que ideó una manera sencilla de reunir los relatos populares que recogían parte de nuestra mitología. Cientos de maestros y alumnos de secundaria de todo el país que, mediante un cuestionario diseñado por el escritor, recopilaron las tradiciones orales de sus pueblos, se convirtieron en sus principales aliados. El resultado fueron más de cien cuentos, leyendas y mitos agrupados en tres regiones: costa, sierra y selva.

“Si la naturaleza escolar del volumen excluía por sí misma una serie de relatos de gran importancia documental, nos daba en cambio la oportunidad de realizar un doble ideal pedagógico: editar un libro escrito por maestros y alumnos, valioso no solo como excelente medio de trabajo escolar, sino como modelo para la recopilación folklórica”, dice Arguedas en la presentación de Mitos, Leyendas y Cuentos Peruanos.

Pero este apurimeño inmortal se quedó cortó en la valoración de este libro. Es más, su esfuerzo vino cargado de magia, tanta que el Aya Uma de Cajamarca, el Sacha Runa de Loreto y los Pishtacos de Lima vieron sus nombres escritos en letras de molde por primera vez.

Rosa Cuchillo, diosa madre


Este es un post que quería escribir desde hace tiempo. En verdad, no puedo negar que la historia de Rosa Cuchillo siempre me ha parecido fascinante. Esa manera en la que su autor, Óscar Colchado, supo mezclar un episodio tan crudo y dramático como la época de violencia terrorista con los mitos andinos sobre la muerte y la redención.

El argumento de la novela es bastante conocido. Rosa Wanka (Rosa Cuchillo) muere de pena al enterarse del deceso de su hijo Liborio, un muchacho reclutado por Sendero Luminoso, cuyo cuerpo es volado por granadas de guerra y echado a una fosa común.

A partir de entonces, el alma de Rosa vaga por el mundo de los muertos, hasta que Wayra, el perro que tuvo de niña, la guía hacia el cielo, el Janaqpacha. En su trayecto, la protagonista se encuentra con una serie de espantos de la tradición andina y de dioses de nuestra mitología. El propio Colchado reconoce que su intención era recuperar en su novela el valor de estos mitos.

Paralelamente al viaje de la madre, en una suerte de flashback, el autor también cuenta cómo fueron los últimos días de Liborio, enamorado, perdido en la selva y receloso de los métodos de los terroristas.

Hace una semanas pude por fin contactarme con Óscar Colchado para hablar sobre su novela. Y si bien no pudo recibirme personalmente, porque su estado de salud es delicado, si aceptó responder mis preguntas por correo electrónico. Este es el resultado.

¿Cómo calificaría a su novela? ¿En qué genero novelístico la pondría?

Los estudiosos de la literatura sitúan a mi novela dentro de la corriente de lo real maravilloso. El pionero en el estudio de esta tendencia narrativa fue el cubano Alejo Carpentier y en el Perú, José Antonio Bravo, quien se dedicó a analizarla junto a otras corrientes afines.

Actriz Ana Correa interpretando a Rosa Cuchillo

La novela está dividida en dos niveles. Por un lado está el viaje de Rosa Cuchillo por el mundo de los muertos, el Ukhupacha, hasta llegar al cielo, el Janaqpacha. Y por el otro, están los últimos días de Liborio, hijo de Rosa y miembro de Sendero Luminoso, ¿siempre tuvo en mente esta estructura? ¿Por qué no hizo dos historias distintas?

En realidad, mi novela iba a narrar solo el viaje de Rosa Cuchillo por el trasmundo, pues el avance de los estudios sobre el más allá de nuestros padres precolombinos había sido muy disperso y faltaba una estructuración que le diera coherencia. Es por eso que, reuniendo las versiones orales que me fue posible recoger y recurriendo a diversas fuentes escritas, logré darle esa articulación con la que funciona la novela en la parte mítica; mas, como esos años en que yo me hallaba afanado escribiendo, ocurrían en el Perú los hechos lamentables de esa guerra fratricida donde no se respetaban las creencias mágico religiosas del campesinado, que se hallaba entre dos fuegos, vi que convenía juntar esta historia también -la de la guerra- para articularla en un solo soporte.

En la novela hay una serie de referencias a figuras de la tradición y la mitología andina. Están el Jarjacha, el condenado, deidades como Cavillaca, ¿cuando escribió la novela ya tenía conocimiento de esta figuras o fue informándose de a pocos de todos estos personajes?

Ocurrieron las dos cosas: por un lado recurrí a mi memoria personal acerca de lo que se hablaba sobre seres míticos de la tradición oral en el mundo andino donde nací y, por otro lado, me fui informando acerca de los personajes míticos y real maravillosos de otros lugares de los Andes, en donde constaté que esos personajes eran comunes en toda la región andina, sólo diferían a veces por el cambio de nombre y alguna característica propia del lugar.

¿Es justo decir que Rosa Cuchillo es una suerte de Divina Comedia con elementos andinos?

Sí, podría decirse. Sin embargo, la Divina Comedia -que es la mitología del mundo cristiano- se parece también a la concepción de la muerte que se da también en la mitología de otras culturas; por ejemplo en el mundo griego, de la que La Divina Comedia heredó muchos elementos. La mitología andina tiene elementos propios que se asemejan a veces a los de otras culturas. Por ejemplo, el perrito Wayra es quien guía a Rosa Cuchillo por el mundo de los muertos y alguien podría decir que es una adecuación de Virgilio conduciendo a Dante. Sin embargo, no es así. Hasta hoy existe la creencia en diferentes puntos del ande, la costa y la selva acerca de ese perrito mítico conduciendo a su dueño hacia el paraíso indio, tal como se creyó muchos siglos atrás; como es el caso del Señor de Sipán, donde se han hallado cánidos acompañándolo en su sepulcro.

Liborio vuelve a la tierra de los vivos después de encontrarse con su madre, ¿es el cabo suelto que dejó para continuar en algún momento con la historia?

Sí, pensaba hacerlo. Ahora ya no estoy tan seguro de eso.

¿Le gusta la interpretación que se ha hecho de su novela en el teatro? ¿Le gustaría verla en una serie de televisión o en historietas?

Sí, me encanta el trabajo de Yuyachkani y particularmente la interpretación de Ana Correa. Igualmente me encantaría verla en TV. Aunque en historieta ya lo ha hecho parcialmente Gladys Flores para la Editorial San Marcos. Y ha quedado muy bien.

P.D. Días después de que me enviara sus respuestas, Don Óscar me invitó a la presentación del libro de su hija Patricia, La danza del narciso, allí pudimos conversar unos cuantos minutos. Es el complemento ideal para este post. (Como siempre, la edición es de mi buen amigo Carlos García de Número Zero)

Versión de Rosa Cuchillo de la editorial San Marcos.

Noche de brujas en Ayacucho


El castigo convierte en monstruos a hombres y mujeres en Ayacucho. Si uno se descuida, puede ser sorprendido por el jadeo siniestro de la jarjacha, ese ser que nace cada vez que se descubre un incesto en los andes. O, peor aun, si uno camina sin tomar precauciones puede encontrarse con la mula, el demonio en el que son transformadas las mujeres que seducen a los curas. Ni siquiera los cielos están libres. En la noche ayacuchana, las cabezas voladoras de las brujas pueden ser vistas mientras avanzan repitiendo su aullido siniestro: “Seq, seq, seq”.

Todas estas tradiciones fueron recogidas hace años por veteranos hombres de letras de Ayacucho que las transformaron en cuentos, y en 2007 estas mismas historias fueron recopiladas en un solo tomo por el escritor Willy del Pozo, editor de la casa Altazor. “El libro se llama Achachaw porque es la voz quechua se usa para decir: qué miedo”, explica.

A estas historias, el joven escritor le sumó uno de sus propios cuentos. Uno que mezcla el misterio de las tradiciones de su tierra con los años de violencia terrorista, y al que llamó Chuschi (*). Es como si Del Pozo hubiera descubierto que el horror une a los cuentos de espanto del ande y a la difícil realidad que tuvo (y todavía tiene) que afrontar su pueblo. Es como si la lectura pudiera conjurar todos estos miedos. Vale la pena leerlo.

(*) Chuschi es el distrito ayacuchano en el que se iniciaron las acciones terroristas de Sendero Luminoso, en mayo de 1980.

Achachaw en la versión de la editorial Altazor.

El fabuloso zoológico de Daniel Cossíos


Amaru

 

Carbunclo

 

Enqaychu

 

Lulli

 

Simpira

 

Oll-caihuas

Las criaturas mágicas acompañan desde hace siglos a los peruanos. Creemos tanto en ellas, que en algunos mercados del sur del país se venden antídotos y remedios contra el ataque de animales que no existen. El biólogo Daniel Cossíos pudo confirmarlo cuando le ofrecieron una cura contra la mirada de la antahualla, un gato con cola de fuego que puede tomar posesión de sus víctimas, enfermarlas y llevarlas hasta la muerte.

A partir de ello, y con la información que fue recopilando en sus viajes por el interior del país, Cossíos decidió escribir un libro que sirviera como guía de nuestras criaturas fantásticas. Previamente, revisó otras cien publicaciones que le aportaran datos importantes sobre nuestra fauna mitológica. Desde la Panki y el Guerrero de Ciro Alegría hasta estudios etnográficos de tribus amazónicas como los yagua o los harakmbut, el biólogo no desechó nada hasta dar con 60 especies de fábula.

En el 2004, su guía fue publicada por primera vez con el nombre de Breve Bestiario Peruano, bajo el sello Arteidea. Esta edición cuenta con dibujos del propio Cossíos en los que se puede apreciar algunos de sus descubrimientos (esas mismas ilustraciones han sido reproducidas en este post con autorización del autor). Cuatro años después, en el 2008, salió a la venta la segunda edición de este libro bajo el sello Casatomada. Para esa fecha, el investigador había encontrado otras diez especies.

Su trabajo habitual ha retrasado su búsqueda de seres míticos. En los últimos años, solo ha encontrado dos nuevas especies. Sin embargo, la temporada de caza sigue abierta. Cossíos promete volver con nuevas pieles.



Las dos vidas de Chaska


Mujer inca, una ilustración del artista arequipeño Diego Rondón.

La dualidad es parte de la vida de la historiadora Maritza Villavicencio. Hace años, a su perfil de rigurosa intelectual y feminista le sumó un componente mágico. Y lo hizo a propósito de uno de sus descubrimientos: la tradición del oráculo Mochica, en el que se usan los pallares para el arte de la adivinación. Desde entonces, Maritza ha desarrollado sus propias habilidades con esta suerte de tarot andino, pero no ha descuidado sus investigaciones.

Hoy, la historiadora sorprende de nuevo con una novela en la que cuenta la vida de Chaska, una joven nacida poco antes de la invasión española, que descubre, en un viaje que la lleva desde Pachacamac hasta el corazón del Cusco, que también es una diosa. Es, aunque no lo diga Maritza, como si su propia dualidad se hubiera trasladado a su personaje.

La novela también sirve como exploración al mundo de la mitología andina. Aparecen diosas costeñas como Urpayhuachac o Cahuillaca, y divinidades mayores como la Mama Coca. El predominio femenino se cierra con la presencia de las Coñiapuyara, una sociedad de mujeres guerreras, y las Sacerdotisas de las Nubes, poseedoras de conocimientos que serán entregados a la protagonista. Quizá sea Chasir, el joven mago que acompaña a Chaska, la única presencia masculina que hace de contrapeso en este mundo de mujeres fabulosas.

Maritza está escribiendo otras entregas más para completar esta saga, y, además, piensa llevarla a otros soportes, sobre todo al cine, una idea que la ilusiona mucho. Este blog Le desea mucha suerte.