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El puño de hierro de Miguel Grau


Interpretación de Miguel Grau para la novela gráfica 1899

Para construir una historia de fortalezas voladoras, androides y un país expansionista, los chilenos Francisco Ortega (guionista) y Nelson Dániel (dibujante), echaron mano de la historia. Para armar la fábula de un mundo condenado a desaparecer, ambos artistas recurrieron a los dos héroes más queridos de Chile y Perú. Para que su historia de ciencia ficción quedara redonda, Ortega y Dániel decidieron que Miguel Grau y Arturo Prat debían volver a la acción.

Esta introducción bien puede resumir el espíritu con el que se hizo la novela gráfica 1899, publicada en Chile en julio de este año y que ya tuvo algunos comentarios en la prensa peruana (algunos bastante inexactos como este).

Desde luego, no se puede negar que la trama de 1899 es audaz. Es inevitable arquear las cejas al ver que, en el universo de papel de la novela gráfica, Grau es un cyborg o al enterarse que Lima fue destruida de un solo disparo del buque volador Blanco Encalada.

Pero a medida que avanza la lectura las piezas del rompecabezas que es 1899 van encajando. No por nada, la historieta es una mezcla de relato policial y ciencia ficción.

Francisco Ortega pensó en un mundo en el que Chile llegó a imponer su poderío militar sobre Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay y el Perú, y pasó a llamarse Confederación Patagónica. Todo esto, gracias al descubrimiento de la metahulla, un mineral parecido a la cavorita de la novela Los primeros hombres en la luna de H.G Wells, que permite que pesadas estructuras se eleven por el aire. Pero la metahulla no solo se usó con fines bélicos, también permitió que el Chile de Ortega desarrolle su propia tecnología y tenga una apariencia steampunk, donde el vapor y las máquinas gigantes conviven con las carrozas costumbristas de Santiago.

El Blanco Encalada, uno de los buques voladores de la armada chilena en 1899.

Ortega y Dániel, por cierto, no ocultan su preferencia por las novelas de H.G Wells y Julio Verne. De hecho, Grau y Prat conviven con los personajes de estos autores. El Capitán Nemo, Robur, el profesor Cavor, y hasta el King Kong de Edgar Wallace son mencionados en 1899.

La historia tiene otros matices. El más controversial es que Grau y Prat tienen el rol antagónico: saben que su mundo va a morir y quieren prolongar el legado del mismo. ¿Cómo? Con un sacrificio. Algo que el inspector de policía Luis Uribe, el héroe de la novela gráfica, no está dispuesto a tolerar.

Con toda la carga que trae la novela gráfica, y luego de leerla, contacté a Francisco Ortega para que me respondiera unas cuantas preguntas. El resultado está debajo de estas líneas.

La historia de 1899 está ubicada en un contexto steampunk, de tecnología a vapor, ¿desde un inicio pensaste que la novela gráfica debía tener este tipo de escenarios?

Desde el principio. El origen del cuento que originó 1899 es el cuadro El Combate Naval de Iquique de Thomas Somerscales. Pero como la idea era además homenajear a la literatura victoriana (Verne, Wells, Stoker, etc) busqué un elemento asombroso, una versión de la Cavorita de Wells y así di con la Metahulla, una suerte de “supercarbón” que se encuentra bajo los verdaderos yacimientos de Hulla (carbón) en el sur de Chile. Es vapor, pero no vapor de agua, sino de algo nuevo, distinto.

Parece que antes de escribir el guión hiciste dos tipos de investigación, una fáctica, de los hechos reales de la Guerra del Pacífico y otra literaria, en la que buscaste inspiración de algunas novelas de Julio Verne e historietas como La Liga de los Caballeros Extraordinarios de Alan Moore. Si mi teoría es correcta, ¿cuál de las dos niveles de investigación influyó más en el trabajo final?

Ygriega, androide femenino que acompaña en sus investigaciones al inspector Uribe.
Exacto. En ese sentido la tuve fácil. Yo venía de guionizar La Historia de Chile en cómic un proyecto bicentenario desarrollado por el Diario El Mercurio/Las Ultimas Noticias y el Instituto de Historia de la Universidad Católica. Allí hubo mucha investigación y a mí me interesa mucho la historia, entonces el marco teórico lo tenía. De ahí vino la inspiracion literaria. La Liga de Moore, Watchmen, Enki Bilal, etc y, obviamente, Verne, Wells, y tambien novelística chilena de la época.

¿Por qué usar a Grau y Prat como coprotagonistas de la novela?

Porque son los dos mayores héroes de la guerra del 79, tanto para Chile como para Perú. Es como trabajar con Batman y Superman. No tenemos superhéroes, pero si tenemos héroes. Es como que te pasen a George Clooney y a Brad Pitt para tu película. Son superestrellas de la historia. Eso por una parte y por otra, para no tener que explicar tanto, trabajas con personajes que todo el mundo conoce, con eso ya tienes la mitad de la pega ganada.

¿Cuánto sabías de Miguel Grau antes de escribir la novela gráfica?

Grau es mi personaje favorito de la guerra del 79. Obviamente, conozco más la versión chilena de los hechos y partí por esa, de ahí baje documentos y notas de Internet. Hablé con un amigo escritor peruano que me dio más luces de su personalidad, lo que se necesitaba para reconstruirlo en la versión de la realidad metahullana, que es la de la novela. Es y no es Grau. Del personaje histórico me fascina su inteligencia, lo brillante que es.

He leído que para construir la personalidad del Miguel Grau de tu historieta también usaste otros modelos y no solo al personaje histórico. Entre los personajes en los que te inspiraste están el doctor Tyrell de Blade Runner, el Dr. Doom de Marvel y Darth Vader. ¿Cómo fue el proceso de fundir a estos notables villanos de la ciencia ficción con el máximo héroe del Perú?

Francisco Ortega, guionista de 1899
El cyborg al principio era Prat, pero finalmente me funcionaba mejor Grau en esa estética. Ni Grau ni Prat son villanos, son antihéroes, responden al modelo del Capitán Nemo, son inteligencias superiores con una visión de hacer el bien sin mirar a quien. Grau y Prat descubren que la realidad metahullana se está destruyendo y quieren salvar su legado. Son héroes científicos como los de la literatura de la época. Y, claro, se han vuelto un poco locos por culpa de esta obsesión y quizás por algo más que se aclarará al cierre de la trilogía metahullana, que, ojo, ya viene. Solo puedo adelantar que ni Prat ni Grau son precisamente villanos, todo lo contrario.

¿Nunca tuviste temor de que usar la figura de Grau en una historieta, en la que se le muestra como el antagonista, pudiera generar malestar en el Perú?

No. De hecho he tenido más dramas con la armada chilena por convertir a Prat en poco menos que un cazador de alienígenas en la Antártica. Creo que la reflexión de 1899 es más contra Chile que contra el rol de Perú. Hay cosas que la historia limpia, no te cuenta. Chile peleó la guerra contra Perú y Bolivia, pero tuvo mucha ayuda de Inglaterra. Chile era expansionista en la época. Con una tecnología como la metahulla hubiese sido imparable y eso es lo que yo cuento y reimagino. Que no me parece muy distinto a lo que en verdad pasó. Por ejemplo, en 1899 Lima es destruida por una especie de Bomba Atómica. Terrible. Pero no más que las acciones horrorosas y despiadadas que el ejército de mi país realizó en Lima cuando invadieron la Ciudad de los Reyes.

La novela gráfica en la histórica Plaza Grau del Callao.
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